índigenas de Colombia transmiten mensaje sobre la conservación del ecosistema


Representantes de los pueblos indígenas kogui, wiwa, arhuaco y kankuamo de la Sierra Nevada de Santa Marta en el norte de Colombia inician hoy (6 septiembre 2006) en Washington una visita para difundir un mensaje de alerta sobre las necesidades del ecosistema y convocar apoyo internacional para constituir un Fondo para la Consolidación Territorial que permita recuperar el equilibrio universal.

Esta propuesta, construida en el seno de las organizaciones indígenas de la Sierra y bajo el liderazgo directo de sus mamos y líderes espirituales, ha contado con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, organismos que facilitaron la visita a los Estados Unidos.

Hoy miércoles 6 de septiembre desde las 2:00 pm se efectuará el Foro “Un mensaje desde el corazón del mundo” en el auditorio Enrique V. Iglesias del BID en Washington.
Allí se darán cita el Presidente del BID, Luis Alberto Moreno; el Director del Departamento de Desarrollo Sostenible del BID, Antonio Vives; el Representante Residente del PNUD en Colombia, Bruno Moro; y los representantes de los indígenas de la Sierra: los mamas Gabriel Izquierdo Villafañe (Arhuaco) y Jacinto Zaragata (Kogi), quienes no hablan español; Arregocés Conchacala Zaragata (Kogi); José Gabriel Limaco Dindula (Kogi); Julio Alberto Torres (Gobernador del Cabildo, Arhuaco) y Arweimaku Danilo Villafaña (Arhuaco).
Al Foro le seguirá una exposición y una recepción en la sede del BID.

Adicionalmente, los representantes indígenas se entrevistarán en Washington con personalidades del mundo empresarial y de la política norteamericana, así como con expertos y estudiantes en el American Indian Museum, en la Universidad de Georgetown y en el Museo de Historia Natural.
El viernes viajarán la Nueva York a la sede de las Naciones Unidas donde tendrán una reunión con Jan Eliasson, Presidente de la 60th sesión de la Asamblea General.

Esta histórica visita, que para algunos de los indígenas delegados por sus pueblos representa el primer viaje fuera de su territorio, tiene un gran significado: por primera vez el mensaje de los pueblos Kogi, Wiwa, Arhuaco y Kankuamo saldrá de Colombia para explicar por qué para los habitantes del “corazón del mundo” -la Sierra Nevada- es fundamental “sanear” estos territorios como paso necesario para la protección del planeta del equilibrio del Universo. Con ese fin, se han propuesto constituir un fondo para la consolidación territorial, que les permita adquirir territorios tradicionales y sitios sagrados que consideran vitales para su proyecto de vida y para el equilibrio universal:


“Desde tiempos inmemoriales, el sagrado territorio de la Sierra Nevada ha sido la base de nuestra cultura. Él contiene las leyes y los símbolos que determinan nuestra forma de pensamiento y nuestra identidad.
Todos debemos cumplir con estas normas y leyes para salvaguardar el universo. El territorio debe ser sostenido mediante actividades diarias que permitan la reproducción de la cultura y de todos sus componentes.
En este sentido, el concepto de dueños ancestrales del territorio está basado en el conocimiento sobre todo lo que vive en el territorio; en otras palabras, la naturaleza que nos muestra cómo vivir en armonía. Es un libro abierto donde aprendemos sus historias y su pasado, y es esto lo que aprenderán nuestros niños y las futuras generaciones.
El conocimiento depende del cuidadoso estudio de cada significado de la tierra y nos permite recordar el papel de nuestros ancestros y el verdadero significado de cada individuo y de su misión, no como indígena sino como ser humano responsable de cuidar el planeta que se ve amenazado cuando se abandona el sentido de responsabilidad”.

Estos pueblos indígenas se han fijado el objetivo de recuperar 338,000 hectáreas adicionales de su territorio tradicional en un período de 20 años.

Actualmente, en la Sierra habitan aproximadamente 220.000 pobladores no indígenas. La pérdida de sus tierras ancestrales, la usurpación de zonas cuyos títulos de propiedad actualmente les pertenecen, el avance de la frontera agrícola, los cultivos ilegales y el conflicto armado en Colombia han contribuido a la destrucción del 72 por ciento de los bosques originales de la zona, la reducción de ríos y arroyos, la pérdida de biodiversidad y la erosión del suelo.
Tales factores amenazan el futuro de este territorio y de su población y amenazan los recursos acuíferos de los cuales dependen 1,5 millones de personas y los sectores agroindustrial y turísticos de la región.
A pesar del considerable progreso de las últimas décadas en crear reservas para salvaguardar los derechos territoriales de los grupos indígenas, solamente un tercio de su territorio ancestral (6 millones de hectáreas) tiene protección legal.

Las tierras que a la fecha han sido legalmente devueltas a los pueblos indígenas han experimentado una significativa renovación ambiental lo que ha permitido mejorar las condiciones de vida de la población indígena.
Del total de territorio adquirido mediante legalización y expansión, el 70 por ciento está dedicado exclusivamente a la regeneración natural y a la conservación del ecosistema.

El mensaje que los representantes de los kogi, wiwa, arhuacos y kankuamos llevan a los Estados Unidos así lo explica: “Nuestra estrategia para la recuperación territorial no solo ha servido para el mantenimiento de nuestra cultura y el afianzamiento de las tradiciones, sino que ha permitido la regeneración natural de los ecosistemas y el mantenimiento de las fuentes de agua que han beneficiado el desarrollo de nuestros vecinos occidentales.
En las zonas bajas que rodean la Sierra Nevada habitan cerca de dos millones de personas, cuya vida y economía, dependen de las aguas de los ríos”. Para este proceso ha sido fundamental la conformación en 1999 del Consejo Territorial de Cabildos Indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, que facilita la interlocución con el Estado y la sociedad en torno al manejo del territorio tradicional.

De acuerdo con la mitología de los pueblos de la Sierra, al surgir el mundo también aparecieron el Kaggaba (Kogi), el Wintukwa (Arhuaco), el Wiwa (Sanka) y el Kakatukwa (Kankwamo), cada uno en cada extremo de los cuatro puntos cardinales. En el centro surgió Gonawindúa como eje y centro del mundo. Se trata para ellos de cuatro hermanos cuya misión es mantener el equilibrio del universo.

Bolivia... ecosistemas a proteger

Bolivia cuenta con 12 ecoregiones (con varias subecoregiones) y miles de ecosistemas. Algunos de estos ecosistemas son de particular valor e importancia para la conservación por ser centros de diversidad biológica, endemismo y por su condición o grado de amenaza.

Entre estos ecosistemas por ejemplo se encuentran los bosques húmedos de la Amazonia y los bosques andinos.

De acuerdo a estudios e inventarios aún incompletos, en el país se registraron hasta el momento alrededor de 14.000 especies de plantas nativas con semillas (sin incluir helechos, musgos, algas), pero se estima que tiene más de 20.000 especies. Además, se conocen más de 1.200 especies de helechos y más de 1.500 especies de hepáticas o musgos. Aunque el inventario de los hongos es muy preliminar, ya se conocen aproximadamente 800 especies.


En Bolivia se han registrado 356 especies de mamíferos, aproximadamente 1.400 especies de aves, 203 especies de anfibios, 266 especies de reptiles y alrededor de 600 especies de peces.

Se conocen por lo menos 100 especies endémicas de vertebrados.

Probablemente, un 20-25% de las plantas vasculares (aproximadamente 4.000-5.000 spp.) podría ser restringido al país, lo que implica una especial responsabilidad para Bolivia.

El endemismo de plantas y animales se concentra en pocas ecoregiones relacionadas con los Andes: Yungas, Bosques Secos Interandinos y Faja Subandina.

Dada esta riqueza, en el contexto internacional, Bolivia es considerado un país "megadiverso".

Se encuentra entre los diez países con mayor riqueza de especies de vertebrados.

Posiblemente ocupa el cuarto lugar mundial entre los países con mayor riqueza de mariposas.
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Está también entre los diez primeros con mayor diversidad de aves y mamíferos, entre los once con mayor diversidad de peces de agua dulce y entre los trece con mayor riqueza de especies de anfibios y escarabajos tigre.

Por otra parte, se conocen alrededor de 50 especies nativas domesticadas y alrededor de 3.000 especies de plantas medicinales utilizados a nivel local o regional. Bolivia es el centro de origen de especies importantes como los ajíes, locotos, pimentones, papas, maníes, frijoles, yuca y variedad de palmeras.

Esta amplia gama de recursos biológicos únicos en el mundo, se encuentra actualmente amenazada y en riesgo de desaparecer por factores derivados de la presión demográfica originada por la destrucción de hábitats, a consecuencia de la deforestación, quema, contaminación y uso de la biodiversidad por encima de su capacidad productiva.


La extracción selectiva de especies, la cacería ilegal, así como la pérdida de variabilidad genética a nivel de la agrobiodiversidad debida al reemplazo de las variedades locales por especies introducidas, son a su vez otros factores determinantes de esta crisis. Las zonas de la cuenca amazónica son ricas en especies, tienen alta resiliencia, son dinámicas y se caracterizan por tener especies de amplia distribución.

En cambio, algunas zonas andinas cuentan con especies de distribución restringida, coincidiendo parcialmente con áreas de alta presión humana, especialmente zonas de transición en las partes altas de los valles centrales.
Las ecoregiones que, durante la historia, han sufrido mayores impactos son la Puna, y los Bosques Secos Interandinos.

Por su importancia biogeográfica, fragilidad y potencialidades son prioritarios para la conservación los ecosistemas más intactos, especialmente de grandes extensiones, como los bosques de tierras bajas y de las vertientes nor orientales, los ecosistemas intactos y grandes relacionados con procesos hidroclimáticos como los bosques húmedos de Yungas y sudoeste de la Amazonía, los centros de riqueza de especies y de endemismo, como los Yungas, Bosques Amazónicos Subandinos y Bosques Secos Interandinos, centros de diversidad de parientes silvestres de especies económicas y los corredores biológicos.

Si bien es más importante identificar prioridades a nivel de ecoregiones y ecosistemas, para detectar aquellas amenazas que afectan un mayor número de recursos, es también necesario considerar especies amenazadas particulares.

Actualmente existen cientos de especies de flora fauna en distintas categorías de amenaza, aunque los especialistas aún no han llegado a un consenso en este tema. Asimismo, muchos "parientes" silvestres de especies domesticadas están en situación incierta en cuanto a su estado de conservación.

Finalmente, la situación de las áreas clave para la conservación de los recursos genéticos in situ, es poco conocida y no considerada en políticas y normas. El instrumento de conservación in situ más importante actualmente, es el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), cuyo objetivo central es la conservación estratégica de muestras representativas de los componentes de la biodiversidad, tanto en cantidad (superficie) como en calidad (estado de conservación).

Existen docenas de áreas protegidas, parcialmente creadas de manera formal y legal,y parcialmente tienen un estatus incierto. 21 áreas conforman el SNAP, 17 de las cuales se encuentran en gestión y están vinculadas con más de 60 municipios.

Estas áreas protegidas estatales ocupan un total de más de 175.000 km2, equivalente al 17 % de la superficie territorial del país. Existen ecosistemas bien representados en el SNAP, como por ejemplo los bosques montanos húmeods de los Yungas, los bosques húmedos de la Faja Subandina o los ecosistemas del Chaco. Sin embargo, aún existen ecosistemas ausentes en el SNAP que requieren de una protección especial.


Muchas áreas protegidas fueron creadas de manera arbitraria y no guardan valores biológicos relevantes, por lo que deben ser recategorizadas o desafectadas. Por otro lado, muchas áreas importantes para la conservación, que guardan biodiversidad de distribución relictual localmente agregada y con altos niveles de endemismo, se encuentran adyacentes a zonas densamente pobladas, con alta presión antrópica y fuera de las áreas protegidas.

Pese al notable esfuerzo de conservación de amplios ecosistemas de interés nacional, todavía no se ha enriquecido el SNAP con áreas de importancia departamental y municipal.

Es así que, existe la necesidad de desarrollar mecanismos alternativos que permitan la protección de áreas de interés locales dentro y fuera del SNAP.

Si bien existe un régimen especial de áreas protegidas, actualmente su estructura es débil aún en relación a otros elementos de conservación y manejo de recursos naturales.

Apenas se han tomado en cuenta factores como el rescate y conservación de conocimientos tradicionales sobre de manejo de recursos naturales, el uso de tecnologías agropecuarias adecuadas y las condiciones de pobreza de las poblaciones locales, que ejercen mayor presión sobre estos recursos, a fin de satisfacer sus necesidades básicas.

Es así que se ha identificado que los municipios más importantes de las 14 principales áreas protegidas presentan una tasa de crecimiento poblacional mayor a la tasa de crecimiento nacional y muy por encima de la tasa de crecimiento en zonas rurales.

Un componente estratégico importante de las áreas protegidas es su potencial para la prestación de servicios ambientales y el uso sostenible de recursos de biodiversidad, en el marco de su categorización y zonificación.

Para ello es importante fortalecer los mecanismos de participación social, como los comités de gestión, que actualmente funcionan con algunas limitaciones y deficiencias. Otro de los factores que limitan el uso adecuado de los recursos de la biodiversidad se refiere a los instrumentos de conservación que no están suficientemente articulados a los Planes de Ordenamiento Territorial y al Sistema Nacional de Planificación en general.

Este problema no permite orientar la planificación estratégica y sectorial con base al tipo de uso potencial y recomendado de la tierra y el establecimiento de normas para el adecuado aprovechamiento de los recursos naturales.

Se requiere de una planificación del uso de la tierra nacional, departamental, municipal y comunal que contemple la adecuada conservación de la biodiversidad.
Por otro lado, los bancos de germoplasma, creados con el objeto de salvaguardar las especies de origen y domesticación originarias de Bolivia, que se encuentran más susceptibles de sufrir erosión genética y de complementar las acciones de conservación in situ, presentan problemas ligados a la falta de definición legal de derechos de las entidades sobre los recursos genéticos, la falta de recursos económicos suficientes para asegurar su conservación a largo plazo y la dependencia de los recursos externos necesarios para su mantenimiento.

Las colecciones de fauna y herbarios, los principales responsables del inventario de la biodiversidad nacional, también tienen problemas de gestión ligados especialmente con la falta de infraestructura, personal capacitado y ausencia de políticas de financiamiento sostenibles.

Textos, mapas y fotos extraidos de: Ministerio de Desarrollo Sostenible y Planificación
(Editores: Mérida, G., M. Oliveira & P.L. Ibisch) 2003.
Estrategia Nacional de Biodiversidad de Bolivia. Resumen Ejecutivo. Editorial FAN, Santa Cruz.
(ISBN 99905-66-20-8).
Bolivia

conservación recursos ... Antárticos

La explotación de los recursos vivos marinos en la Antártida se ha caracterizado por pescas intensas y esporádicas, originando en muchos casos la drástica disminución de los stocks (como ocurrió en el caso de los lobos finos y los elefantes marinos en el siglo XIX y de las ballenas y los peces en el siglo XX) (ver sección 1.2).
A mediados de los setenta se empezó a comprender que la conservación de kril jugaba un papel fundamental en el mantenimiento del ecosistema marino antártico y por lo tanto, era un factor clave en la recuperación de las poblaciones de cetáceos.
Se plantearon graves inquietudes acerca de la ordenación efectiva y la utilización sostenible de los recursos vivos marinos antárticos. Estas inquietudes fueron examinadas en 1977 en la Reunión Consultiva del Tratado Antártico en Londres.


En febrero de 1978, se efectuaron una serie de negociaciones internacionales que resultaron en la firma de la Convención sobre la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), en mayo de 1980, en Canberra. La CCRVMA entró en vigor en 1982.
Al igual que otros acuerdos internacionales, la CCRVMA no impone normativas, sino que procura llegar a acuerdos que luego los miembros de la Convención tienen el deber de implementar.

A diferencia de otras convenciones pesqueras multilaterales, la CCRVMA no sólo se preocupa de regular la pesca, sino que está dedicada también a la conservación del ecosistema. Este “enfoque ecosistémico” que considera todo el océano Austral como una serie de sistemas interconectados, es lo que diferencia a la CCRVMA de otras convenciones pesqueras multilaterales.

La Convención se aplica a todos los recursos vivos marinos (excepto a las focas al sur del paralelo 60°S y a los cetáceos en general) dentro de un área delimitada al norte por el Frente Polar Antártico, vale decir, se ajusta a los límites naturales físicos y biológicos de la Antártida .
En este sentido difiere de otros acuerdos del Tratado Antártico, tales como la Convención para la Conservación de las Focas Antárticas (CCAS) y el Protocolo de Protección del Medio Ambiente cuyos límites septentrionales se sitúan en los 60°S. El Area de la Convención se divide naturalmente en tres sectores estadísticos: el Area 48 (sector del océano Atlántico), el Area 58 (sector del océano Indico), y el Area 88 (sector del océano Pacífico), que a su vez se dividen en subáreas y divisiones .

La situación jurídico-política de las zonas dentro del Area de la Convención de la CCRVMA depende de varias consideraciones. Según los acuerdos que conforman el Sistema del Tratado Antártico, la Convención no menoscaba las reivindicaciones referentes a territorios antárticos, pero en términos prácticos, la CCRVMA tiene jurisdicción (es decir, la autoridad para implementar las medidas de conservación que son obligatorias para los miembros) sobre todas las zonas marinas situadas entre el continente antártico y el paralelo 60°S (es decir, el límite norte establecido por el Tratado Antártico). Al norte de los 60°S, varios Estados retienen derechos soberanos sobre islas subantárticas (Francia: islas Kerguelén y Crozet; Noruega: isla Bouvet; Sudáfrica: islas Príncipe Eduardo; y Australia: islas Heard y McDonald).


Existe una disputa de soberanía entre el Reino Unido y Argentina sobre las islas Georgia del Sur y Sandwich del Sur. La mayoría de las regiones bajo el mandato de conservación y ordenación de la CCRVMA son de alta mar. El acuerdo de las Naciones Unidas para la Implementación de Disposiciones sobre las Poblaciones de Peces (UNIA)* que finalizó en 1995, tiene la misión de regular la explotación en alta mar en el futuro.
Al igual que la CCRVMA, contiene la obligación de adoptar medidas para asegurar la conservación de especies que, aunque no son el objeto de la pesca, pueden verse afectadas indirectamente.

* Acuerdo de 1995 de la ONU para la implementación de las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar relacionado con la conservación y ordenación de las poblaciones de peces transzonales y altamente migratorios.
En la actualidad, la CCRVMA está compuesta de 23 miembros.


Su sede está ubicada en Hobart (Tasmania, Australia).


Hasta hace poco, todas las naciones que pescaban en el Area de la Convención eran miembros de la Comisión o se habían adherido a la Convención, sin embargo, en los últimos tiempos algunos países no miembros de la CCRVMA, como Panamá, Belice y Honduras, han comenzado la pesca (en particular la de palangre) dirigida al bacalao de profundidad.


Esta situación ha hecho más difícil la tarea de ordenación de las pesquerías en el Area de la Convención.

Aparte de la CCRVMA, existen otras tres convenciones que regulan la conservación y ordenación de los recursos antárticos:


• El anexo II del Protocolo del Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente: Conservación de la Flora y Fauna de la Antártida (conocida antes de 1991 como “Medidas Acordadas para la Conservación de la Flora y Fauna de la Antártida”);



• La Convención para la Conservación de las Focas Antárticas (CCAS);



• La Convención Internacional para la Reglamentación de la Caza de Ballenas (ICRW), que no forma parte del Tratado Antártico ni tampoco se limita al océano Austral.



Sólo recientemente se ha logrado establecer que además de los cetáceos, otros recursos como la linternilla, el bacalao de profundidad, el calamar, y los albatros, atraviesan masivamente el límite norte del Area de la Convención.
Los cetáceos, otro grupo de especies de importancia en las interacciones ecológicas del océano Austral, no están incluidos dentro de las especies controladas por la CCRVMA.
Es obvio pues que muchos asuntos de importancia relacionados con la ordenación de los recursos del océano Austral sólo pueden ser considerados en colaboración con las organizaciones responsables de la ordenación y conservación de zonas adyacentes a los límites de la CCRVMA o de especies que no están incluidas en la Convención.
La CCRVMA dará prioridad al establecimiento de vínculos más estrechos con estas organizaciones en el futuro.

el pájaro, ... ingeniero de los ecosistemas

Los ambientes áridos y semiáridos son ecosistemas frágiles que merecen una atención especial y cuya gestión es especialmente complicada.

Como en otros muchos entornos, existen dos aspectos especialmente importantes a considerar: la conservación del suelo y la del agua. Son los elementos esenciales para el mantenimiento de la biodiversidad y de la productividad de los ecosistemas.

La vulnerabilidad de las regiones mediterráneas a la erosión y a la desertificación pueden llevar a una rápida e intensa destrucción de los suelos, lo cual afecta de forma determinante la biodiversidad y la productividad de los mismos.

Por todo ello, en las zonas especialmente sensibles, como la región mediterránea, hay que llevar a cabo políticas de gestión y de conservación eficientes, lo que comporta la monitorización y la gestión de todos los aspectos que caracterizan la biodiversidad.

Sin embargo, dada la dificultad de dicha tarea se ha propuesto fijar la atención en algunas especies clave cuya evolución esté relacionada de forma directa con el estado del ecosistema. Las especies clave son las que funcionalmente están relacionadas con la persistencia de un conjunto de relaciones entre otras especies en el ecosistema y juegan un papel decisivo en la organización y en el funcionamiento del mismo.

En la literatura se han descrito diversas categorías de dichas especies clave, entre las que se cita la de los «ingenieros del ecosistema». Los organismos calificados con esta denominación crean, modifican o mantienen hábitats causando cambios en el estado físico de los materiales bióticos o abióticos que, de forma directa o indirecta, modulan la disponibilidad de recursos para otras especies.

En un artículo recientemente publicado por dos científicos que trabajan en Austria y España (A.Casas-Crivillé y F. Valera: «The European bee-eater (Merops apiaster) as an ecosystem engineer in arid environments» Journal of Arid Environments 2005; 60: 227-238) se analiza el papel de un ave, el comedor de abejas europeo, Merops apiaster, como un ingeniero de ecosistemas áridos.

Esta ave migratoria, insectívora, está ampliamente distribuida en numerosos entornos aunque, sobre todo, habita ecosistemas áridos y semiáridos y, además, es una de las pocas especies que tiene la capacidad de modificar el hábitat cavando las madrigueras donde cría. Esta característica le otorga una capacidad erosiva y, a la vez, de fomento de la biodiversidad, ya que proporciona recursos básicos para otras especies.

En el trabajo de Casas y Valera se analiza la importancia de esta especie en zonas semiáridas del sur de la península Ibérica evaluando el potencial erosivo, las consecuencias de la modificación del hábitat desde la perspectiva de la biodiversidad, y el papel de la especie en el establecimiento de interacciones que estructuran el ecosistema.

En las conclusiones se señala la importancia de dicha ave en los ecosistemas estudiados. Una pareja de Merops apiaster remueve, como mínimo, unos 13 kg de tierra al excavar su nido, lo cual es muy importante para la conservación del suelo.

Además, se han contabilizado más de 19 vertebrados que usan los nidos una vez las aves los han abandonado. También los usan numerosas especies de invertebrados esenciales en ecosistemas áridos o semiáridos.

Para una especie, el gorrión, se ha constatado el aumento de la población relacionándola con la disponibilidad de nidos vacíos. En definitiva, el estudio concluye que el comedor de abejas europeo actúa como un ingeniero de los ecosistemas áridos y semiáridos influenciando procesos abióticos y bióticos. Lo que queda por demostrar, en cambio, es si esta especie puede actuar como bioindicadora clave en la salud de los ecosistemas áridos o semiáridos.

Ecotropía

Mexico en la conservación de ecosistemas

México cuenta con una extraordinaria diversidad biológica a nivel de genes, especies y paisajes, y como en otras partes del mundo, ésta se encuentra amenazada por el crecimiento y desarrollo de la población humana.

La presión sobre los recursos naturales aumenta día con día y el efecto sobre los ecosistemas se manifiesta notablemente en la pérdida de especies y en la desaparición, fragmentación y degradación de los hábitat, paisajes y ecosistemas.

Diariamente son deforestadas miles de hectáreas en el mundo y cientos de toneladas de basura y contaminantes son vertidos a las aguas, suelos y atmósfera.

En este escenario, las especies silvestres, sin un lugar adecuado dónde vivir, tienden en la mayoría de los casos a desaparecer, a extinguirse; en ocasiones se tornan plagas o vectores de éstas u otras enfermedades.

Por otro lado, la tecnología actual permite la manipulación del material genético y la producción de organismos que no hubiesen existido naturalmente; sin embargo, hasta ahora no existe una legislación internacional adecuada que regule su producción, como tampoco se conocen los efectos ecológicos que esto pudiera acarrear.

El siglo que inicia se presenta como un reto en el cual habremos de aprender a relacionarnos con la naturaleza de un modo distinto a como lo hemos venido haciendo, lo que conlleva el manejo adecuado de los recursos naturales.

En este punto, la generación de conocimiento científico sólido que sustente el aprovechamiento sustentable de genes, especies y ecosistemas resulta crucial en la toma de decisiones que favorezcan la conservación de la biodiversidad.

Podemos considerar que es ecológicamente amigable el desarrollo humano cuando éste permite conservar la biodiversidad a través de la continuidad e integridad de los procesos ecológicos y evolutivos naturales.

De aquí que se considere que la mejor estrategia de conservación es la que se realiza in situ y que el hábitat resulte un elemento clave para la conservación de especies.

En México el conocimiento y aprovechamiento de la flora y fauna silvestres es ancestral y tiene diferentes usos: alimenticio, textil, medicinal, religioso, ornamental y otros.
Lo apreciamos en los mercados, en el campo, en las casas, en los jardínes, en las historias y en los mitos de los pueblos, la diversidad biológica va de la mano de la diversidad cultural en cada región del país.

Es tarea de esta dirección abordar los problemas más apremiantes en relación con la conservación de la biodiversidad, su manejo adecuado y su aprovechamiento sustentable.


Afortunadamente esta tarea no la emprendemos solos, los problemas ambientales son ya conocidos, las causas están, en lo general, identificadas, son complejas e involucran numerosos factores de carácter histórico, social, económico y científico.

Desde hace ya varias décadas las organizaciones no gubernamentales, las universidades y los gobiernos del mundo están plenamente inmersos en la batalla a favor de la conservación en sus diferentes vertientes.

La tarea no es sencilla pues comprende a millones de seres humanos, con costumbres, formas de pensar y representar al mundo a veces de manera diametralmente opuesta, o con intereses opuestos.
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