
Como en otros muchos entornos, existen dos aspectos especialmente importantes a considerar: la conservación del suelo y la del agua. Son los elementos esenciales para el mantenimiento de la biodiversidad y de la productividad de los ecosistemas.
La vulnerabilidad de las regiones mediterráneas a la erosión y a la desertificación pueden llevar a una rápida e intensa destrucción de los suelos, lo cual afecta de forma determinante la biodiversidad y la productividad de los mismos.

Sin embargo, dada la dificultad de dicha tarea se ha propuesto fijar la atención en algunas especies clave cuya evolución esté relacionada de forma directa con el estado del ecosistema. Las especies clave son las que funcionalmente están relacionadas con la persistencia de un conjunto de relaciones entre otras especies en el ecosistema y juegan un papel decisivo en la organización y en el funcionamiento del mismo.
En la literatura se han descrito diversas categorías de dichas especies clave, entre las que se cita la de los «ingenieros del ecosistema». Los organismos calificados con esta denominación crean, modifican o mantienen hábitats causando cambios en el estado físico de los materiales bióticos o abióticos que, de forma directa o indirecta, modulan la disponibilidad de recursos para otras especies.

Esta ave migratoria, insectívora, está ampliamente distribuida en numerosos entornos aunque, sobre todo, habita ecosistemas áridos y semiáridos y, además, es una de las pocas especies que tiene la capacidad de modificar el hábitat cavando las madrigueras donde cría. Esta característica le otorga una capacidad erosiva y, a la vez, de fomento de la biodiversidad, ya que proporciona recursos básicos para otras especies.
En el trabajo de Casas y Valera se analiza la importancia de esta especie en zonas semiáridas del sur de la península Ibérica evaluando el potencial erosivo, las consecuencias de la modificación del hábitat desde la perspectiva de la biodiversidad, y el papel de la especie en el establecimiento de interacciones que estructuran el ecosistema.
En las conclusiones se señala la importancia de dicha ave en los ecosistemas estudiados. Una pareja de Merops apiaster remueve, como mínimo, unos 13 kg de tierra al excavar su nido, lo cual es muy importante para la conservación del suelo.

Para una especie, el gorrión, se ha constatado el aumento de la población relacionándola con la disponibilidad de nidos vacíos. En definitiva, el estudio concluye que el comedor de abejas europeo actúa como un ingeniero de los ecosistemas áridos y semiáridos influenciando procesos abióticos y bióticos. Lo que queda por demostrar, en cambio, es si esta especie puede actuar como bioindicadora clave en la salud de los ecosistemas áridos o semiáridos.
Ecotropía
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